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Bibliofilia

Touraine, Alain. ¿Qué es la democracia? Fondo de Cultura Económica, México, 2000.

I

Touraine nos sugiere que la democracia no es ajena a los conflictos sociales; que ésta ya no puede ser definida por la desaparición de las dictaduras ni la ausencia de autoritarismos, sino como una contraposición de las perspectivas políticas de carácter monolítico y excluyente de la diversidad humana. Así, desde esta mirada, la democracia deviene en proceso de construcción de unas condiciones sociopolíticas y socioculturales que son capaces de crear  un estado de igualdad de derechos y  oportunidades, para las personas:

«Si necesitamos una definición fuerte de la democracia, es en parte porque hay que oponerla a aquellos que, en nombre de las luchas democráticas antiguas, se constituyeron y siguen constituyéndose en los servidores del absolutismo y la intolerancia. »1

La oposición de la democracia a toda propuesta que no otorga libertad ni crea un régimen de reconocimiento de los otros culturales  y de su diversidad, nos conlleva a unos puntos centrales. Por una parte, los sujetos tienen derecho a gozar de su individualidad libre de un contexto en el que se ejercen presiones políticas y discursivas que responden a miradas estereotipadas y normalizadoras de las personas. Es por esto que Touraine señala que los sujetos democráticos son actores de cambio social. Son seres dinámicos:
 
«El sujeto es el esfuerzo de transformación de una situación vivida en acción libre; introduce libertad en lo que en principio se manifestaba como unos determinantes sociales y una herencia cultural.»2

Otro aspecto que es requerido para propiciar un sistema democrático es la formación de una manera de ser-en-el-otro que concilie la particularidad del sujeto frente a su grupo (mayoritario o minoritario) y a principios que permitan la interrelación de una perspectiva universalista y particularista de los derechos y oportunidades de las personas, porque de esta manera, se procura evitar el relativismo cultural y la incuestionabilidad de  universalismos que puedan mermar el reconocimiento de la diversidad. En este sentido, se resalta que la búsqueda del equilibrio destinado a propiciar la democratización, es un fin no exento de situaciones problemáticas.

Finalmente, un principio que se torna fundamental para el mantenimiento de regímenes democráticos, es la responsabilidad política de no crear una imagen de “buena sociedad” que vaya en detrimento de una democracia pluralista o laica. Este axioma descansa sobre un axioma que debe regir la formulación de toda política: los gobiernos no pueden crear, ni fomentar, ni imponer concepciones del bien y del mal, que corresponda a lógicas de un pensamiento religioso que se anteponga como reserva moral o explicativa de la vida de las personas. Y es que la noción de lo sagrado corresponde a un tiempo que diverge del momento de los hombres y porque pese a que la religión a jugado un papel importante en algunos procesos de cambios sociales positivos, el ejercicio y la promoción de la democracia, por parte del Estado,  no debe implicar juicios morales y creencias religiosas:

«…podemos dudar que la religión cívica tenga siempre efectos democráticos y preocuparnos por el conformismos de sociedades cuya argamasa está formada por valores morales y religiosos.»3

II

Si seguimos a Touraine para decir que la democracia tiene como fin -ante todo-  garantizar los derechos de los sujetos y de las posibilidades de permitir el desarrollo de los individuos ¿cómo denominar las propuestas y las acciones que realizan los grupos conservadores que trabajan para evitar el uso y la distribución de métodos anticonceptivos, restringen el derecho a la vida y la salud de las mujeres y crean un discurso que indica que la homosexualidad es una patología? Evidentemente, podemos argüir que nos encontramos ante grupos de sujetos no democráticos por los siguientes motivos:

• Los grupos conservadores vinculados al catolicismo, buscan imponer sus creencias religiosas y su forma de entender el mundo social, de modo tal que anulan el derecho a la diversidad y a decidir sobre la propia vida. Además, anteponen sus perspectivas ante otras creencias y posturas.
• Las interpretaciones sociales de los grupos conservadores responde a un vínculo del sujeto con lo sagrado que no son propios de regimenes laicos.
• Los grupos conservadores no promueven políticas públicas inclusivas.

Al considerar a los grupos conservadores como sectores con un sentido restringido de la democracia, surgen unas preguntas ¿por qué se autodenominan como democráticos? ¿Cuál es el sentido que le otorgan a la democracia? Por una parte podemos señalar que la democracia es, para ellos, un mecanismo de interacción política que les permite difundir sus propuestas. Debe resaltarse que dichos sectores tienen todo el derecho de dar a conocer sus perspectivas. Sin embargo, el límite conceptual que no les permite comprender qué es la democracia, surge de sus creencias religiosas. En efecto, estas restringen sus posibilidades de interpretación y, por lo tal, aprecian el mundo en términos de “cultura de la vida” y “cultura de la muerte” y no reconocen a los otros en su pleno sentido de persona; razón por la que discriminan a la población heterosexual se oponen a los Derechos Sexuales y Reproductivos y la eutanasia.

Desde el punto de vista de los conservadores, ellos son democráticos porque hacen un uso activo de sus creencias para formular estrategias políticas y mediáticas en contra de la diversidad sexual, los derechos sexuales y reproductivos y eutanasia, como forma de cumplir la palabra. Así, para estos grupos la democracia se constituye como una manera de prolongar los escritos bíblicos a la vida sociopolítica, para i) instaurar el mundo de Dios en el tiempo de las personas y ii) para restaurar la “normalidad”, que es representada por el orden natural: heterosexualidad (como creación de Dios), reproducción (como mandato divino) y familia (como sacramento).

La obra de Touraine  nos da luces para evaluar el trabajo pro derechos sexuales y reproductivos, para conceptualizar el quehacer de los grupos conservadores y analizar los problemas que estos sectores generan para el desarrollo de la democracia. En efecto, un somero análisis a la luz de Touraine, nos lleva a señalar que los grupos conservadores no son democráticos, aunque apelen a este concepto para autodenominarse y pese a que emplean algunos mecanismos del sistema democrático.

________________

(1) Touraine, Alain. ¿Qué es la democracia? Fondo de Cultura Económica, México, 2000. P. 22
(2) Ibidem: P. 23
(3) Ibidem: P. 258

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