Ejes Temáticos
Otras Secciones




d

Respondiendo las mentiras de los grupos antiderechos

Miente, miente, miente que algo queda; Estrategia del Population Research Institute (PRI)

Acusar de abortistas, antividas, mercenarios que canalizan millones de dólares para matar niños, se ha convertido en una forma habitual de ataque a las organizaciones defensoras de los derechos sexuales y derechos reproductivos. Esta forma de ataque no es casual, ni es el resultado de una mente alucinada que no encuentra mejor ocupación que insultar a los otros, sino parece ser una forma de “sembrar” algunas concepciones y entendimientos, a punta de repetición. Es decir, con esta estrategia, se espera que los insultados(as), pierdan ante los ojos de la sociedad, la credibilidad que muchas de estas organizaciones han ganado en su lucha por lograr la justicia y la igualdad entre hombres y mujeres.

Denunciar a alguien como abortista, tiene dos sentidos; el primero, estigmatizar al aborto y con ello se busca que el tema no sea discutido y mas que combatirlo como práctica, la misión es invisibilizarlo. El segundo, es desacreditar a las organizaciones o personas insultadas, negarles cualquier valor moral y ético, sub-humanizarles y sobre todo, proscribirles como interlocutores válidos.

El PRI parece ser especialista en el oficio de la difamación y en su aplicación sistemática, ninguna persona u organización, sea ONG, agencia de cooperación, organización que promueva el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres, de los adolescentes, de la población en condiciones de vulnerabilidad.

¿Pero quién está detrás de toda esta maquinaria, ampliamente facilitada y sobredimensionada por las virtudes del Internet? . No son muchos y eso lo sabemos todos, son un pequeño grupo de personas, cuya cabeza visible es Carlos Polo, que no duda en poner titulares dignos del peor magazine de chismes y de diatribas, presentándose así mismos, como los defensores del mensaje de Cristo y mezclando su mensaje mentiroso con aspectos que no deberían tener ninguna vinculación; los asuntos confesionales y la política pública. Pareciera que esta es su manera de competir con organizaciones que sí hacen un trabajo serio, consistente, sobre todo público, abierto a cualquier auditoria y sometido a procesos de evaluación.

A pesar del dinero que estas organizaciones logran canalizar, basándose en mentiras (sino habría que preguntarse, ¿de donde podrían tener hasta canales de televisión tanto en señal abierta como cable?), su éxito no está en las vidas salvadas, tampoco en el mejoramiento de la calidad de vida, ni mucho menos, en lograr que las personas accedan a derechos humanos elementales. Pretenden mas bien que su éxito esté centrado en detener toda política pública dirigida a hacer accesible recursos que permitan cumplir con las expectativas reproductivas y en evitar consecuencias adversas por tener relaciones sexuales, aunque ello implique riesgo de muerte, que principalmente afecta a los y las mas pobres.

Para lograr todo eso, la difamación es su arma, sin embargo hay que reconocer que esta no está aislada, es parte de una estrategia mucho mas amplia que pretende coactar conciencias y principios de responsabilidad, especialmente de los decisores de políticas a donde llegan haciéndose pasar por dueños de la moral pública y para sustentar tal posición, hacen afirmaciones que no resiste a ninguna prueba, como por ejemplo decir que la Fundación Gates ha donado a una organización peruana 30 millones de dólares, es decir casi todo el monto de la cooperación que reciben todas las ONGs. Basta con revisar la página web, para saber que no es cierto, sin embargo, sin el menor desparpajo sacan titulares en todos sus medios de comunicación y páginas webs, faltando a la verdad y a principios morales, que tanto dicen defender.

[Volver]









Copyright 2007 Promsex

Home

Mapa del sitio

Suscríbase

Declaración de privacidad

Derechos de autor